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martes, 15 de abril de 2008

BAFICI: Superman, Batichica y el director punk

El director de cine, David Markey, presentó su nueva película The Reinactors, el viernes pasado en una conferencia de prensa realizada dentro del marco de actividades del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).

The Reinactors muestra la vida de las personas que se esconden detrás de los disfraces de Marilyn Monroe, Superman, Batman o Jack Sparrow; esa especie de "cultura de celebridades" compuesta por actores que llegaron a Hollywood con el sueño de convertirse famosos y sólo consiguieron calzarse la máscara de sus ídolos, o bien de aquel personaje que pudieran imitar, y sacarse fotos con traúsentes en los alrededores del Teatro Chino de esa ciudad.

La idea surgió cuando Markey vio en las noticias que un hombre vestido como Freddy Krueger había sido detenido por apuñalar a una persona. "Me causó gracia que los personajes cobraran vida y anduvieran atacando a la gente", afirmó.


El cineasta es un referente de las películas punk. Entre sus largometrajes figuran The Slog Movie y 1991 The Year Punk Broke, que incluye recitales de Nirvana y Sonic Youth. De hecho, para Markey, The Reinactors también entra en esta categoría: "En cierto sentido, los protagonistas toman a esos personajes y los hacen propios; sufren de delirios de grandeza, porque están convencidos de que algún día van a triunfar. Toda esa situación es muy punk y calza con el do it yourself", explica. Además, la charla se tituló We got power! en referencia a la productora de Markey y en honor al lema punk.


Para más información acerca de The Reinactors, lean el artículo "La calle de las futuras estrellas", escrito por Flor.
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sábado, 12 de abril de 2008

BAFICI: Al llegar las cartas de mamá

Intriga es quizás la mejor forma de describir a La Cifra Impar (1961), la película dirigida por Manuel Antín -basada en el cuento Las Cartas de Mamá, de Julio Cortázar- y que forma parte de la 10° edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).

Cuando muere Nico (Sergio Renán), Laura (María Rosa Gallo) y Luis (Lautaro Murúa) tienen la oportunidad de reencauzar sus vidas juntos, lejos de las presiones familiares. Pero las cartas de mamá (Milagros de la Vega) siempre llegan para transportar a Luis al caserón de Flores, donde vivía con su fallecido hermano y del que huyó para evitar los recuerdos.


Una simple línea escrita por el puño de mamá define el rumbo de la historia: “Esta mañana Nico preguntó por ustedes”. A partir de ahí, se construye un juego sutil que entrelaza el pasado con el presente, un ida y vuelta constante entre Buenos Aires y París, los dos escenarios en que trascurre la película.

El desenlace no es predecible, pero desde el principio uno cree saber que es lo va a venir. Y el final, abierto, respeta el estilo de Cortázar, en el que no todo está dicho y, sin embargo, todo cierra perfectamente.

Para coronar esta pieza de culto del cine nacional, la música teje el clima de drama y orienta las sensaciones del espectador. El piano es la circunstancia. El violín marca el clímax. El silencio es lo que queda después.

Aquellas personas que se dicen amantes del cine argentino de antaño no pueden perderse esta magistral obra ni su gran cantidad de interpretaciones posibles.

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viernes, 11 de abril de 2008

Digamosle NO a la censura

Salí hoy de la facu a las 10 y, mientras bajaba las escaleras -rápido, desde luego, uno quiere volver a casa-, llegué a leer un afiche que decía "Sí al Observatorio de Medios, digamosle NO a la desinformación".

Ahora, no sé que pensarán ustedes, pero creo que hoy en día hablar de desinformación es tan relativo como hablar de objetividad en los medios. De más está aclarar que, por lo general, aquello que no aparece en la tele o en los diarios, casi que no existe para la mayoría de la gente. Y por supuesto que está mal, que es horrible y que hay muchas cosas que los medios callan.

Pero, a la vez, con la tecnología, internet -que permite el acceso a los blogs como forma alternativa de informarse o ponerse en contacto directo con los testimonios de personas de todas partes del país y del mundo- y la gran cantidad de canales de noticias y diarios que hay, el que actualmente está desinformado es porque no quiere ver las cosas o no le interesan.

Yo tampoco estoy de acuerdo con el monopolio de los grandes multimedios de la información. En cierta forma, constituyen un modo de censura implícito. Pero que la Presidenta -alias la Cristi- quiera controlar los contenidos de los medios, me parece una forma de censura mucho mayor, explícita y realmente temible.
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martes, 8 de abril de 2008

BAFICI: Para los amantes del cine

Desde hoy -y hasta el 20 de abril- se estará realizando la 10° edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).

Nunca participé de este evento, pero como en TEA tenemos una materia que se llama Espectáculos, el profesor nos está haciendo vivir más o menos en el Abasto, la sede principal del BAFICI.



Para los estudiantes, llevando libreta universitaria o certificado de alumno regular, sale cuatro pesos. Por ende, aproveché lo barato y ya me saqué entrada para unas cuantas películas. Pronto habrá notas y reseñas en el blog. Sigue...

sábado, 5 de abril de 2008

Caer demasiado bajo

Hace un par de días vi en la tele una propaganda de la Presidencia de la Nación, en la que -literalmente- le daban con un palo al campo. Traté de buscarla en Youtube sin éxito, y hoy, finalmente la encontré en El Cronista Comercial.

Al igual que en los discursos de Cristina sobre el campo, el spot presenta ciertos errores. El más grave de todos, cuando el locutor habla de maíz, aparece el dibujo de una espiga de trigo.

Para ver el polémico video, junto con la nota, hagan click aquí.
No sé ustedes, pero me parece que todo esto ya es ser cizañeros.
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martes, 1 de abril de 2008

Los colores de la marcha

Las inmediaciones de la Plaza de Mayo ya anuncian el paisaje. Micros estacionados a lo largo y a lo ancho de las avenidas. Gente sentada en las veredas. Las calles, cubiertas de papeles. Sí a las retenciones. No a la oligarquía del campo. En apoyo de la Presidenta.

El clima, cuanto más cerca, más denso. Personas que salen de sus oficinas desfilan para un lado, mientras que una gran mayoría se acerca a la Casa Rosada.


Ya, enfrente de la Catedral, entre el millar de banderas y bombos, la gente -el pueblo- espera con ansías el discurso. El público va desde integrantes de diversos sindicatos, como Luz y Fuerza y los camioneros de Hugo Moyano, hasta turistas curiosos: "Vinimos para ver qué pasa en esta marcha, en Estados Unidos no hay cosas así", asegura una joven estudiante en un claro español. Un nene la empuja sin querer; corre hacia los de bandera verde. Ahí está su mamá, que no es la única. Está lleno de mujeres con cochecitos.

Los de bandera verde no saben por qué están ahí. No tienen ni idea a qué se debe la protesta, ni a qué agrupación responden. "Me prometieron que me iban a dar mercaderías", afirma Rosalía, que fue con sus nietos, un tanto avergonzada.

Hace silencio. El ruido de los tambores se detiene. Los parlantes y los presentes empiezan a entonar el Himno nacional. La V de la victoria está en cuanta mano se pueda distinguir entre la multitud. Los bombos vuelven al repique con el coro: "Oh, juremos con gloria morir".


Al lado de Rosalía, hay una señora mayor vestida de gaucho, que lleva un cartel. "Les sobra soja, les falta conciencia social", dice la inscripción. Ella sostiene que no forma parte de ninguna agrupación política, ni de ningún movimiento social. "Estoy acá para apoyar al Gobierno, nosotros lo votamos y lo vamos a ayudar para que siga", aclara.

Empiezan a tronar las palabras de Cristina. Algunos se quedan, y otros -con misión cumplida- se van. Los aplausos y vitores acompañan a todas las frases fuertes que pronuncia la Presidenta. El cielo, mientras tanto, amenaza con ahuyentar al público que la escucha. Veinte minutos después, cuando termina de hablar, sus seguidores abandonan la Plaza del mismo modo en que llegaron.

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viernes, 28 de marzo de 2008

Vuelo presidencial

Él prefiere no revelar su nombre por una cuestión de seguridad. Digamos que es él, simplemente él. Pongámosle Luis, José. No importa, pero él es Mayor de las Fuerzas Armadas, y desempeña además un papel administrativo dentro de las mismas, como Jefe de Personal. Se recibió de piloto de la Escuela de Aviación Militar, en Córdoba, y tiene a su cargo, actualmente, el traslado de diversas personas pertenecientes al Gobierno. Además, voló alrededor del mundo, en diferentes misiones.
“Desde chico tenía el sueño de volar- cuenta-. A los doce años hablando con mi papá, decidí anotarme en el Liceo Aeronáutico de Rosario, que era una de las mejores secundarias en esa rama. Él buscaba que tuviera una educación con disciplina, y a mi interesaba la aviación. Nosotros vivíamos en Buenos Aires, y nos tuvimos que mudar; fue el primer sacrificio que tuvimos que hacer, ya desde pequeño, por esto que se transformaría en mi vocación.
Cuando terminé el secundario, me fui para Córdoba, a la Escuela de Aviación Militar, que es la escuela de oficiales de las FFAA. Cuatro años después, me recibía con el grado de alférez. En la misma escuela, hice un curso de dos años, obteniendo el título de aviador militar.”
Entonces lograste lo que querías, ser un piloto. ¿Sentís que en parte cumpliste tu objetivo de alguna forma, o todavía aspirás a más?
No, a decir verdad, siento que no solo cumplí mi objetivo, sino que además recibí más de lo que esperaba. Uno ve el árbol pero este te tapa el bosque, y a pesar de todos los sacrificios, tanto para mí como para mi familia, las cosas se fueron abriendo de a poco. La época ayudó también, porque no había muchos pilotos. Y sinceramente, nunca imaginé que llegaría a este punto, de conocer lugares y personas de todas partes del mundo, vivir dos años Chipre, ir a Haití, la Antártida.
¿A qué personalidades trasladaste?
Y... (piensa) traslade de presidentes para abajo: al ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner, a ministros, secretarios, gobernadores. Internacionales, llevé a la representante estadounidense en las Naciones Unidas recientemente, y a Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, que es tan importante como llevar a un presidente republicano.
¿Hace cuánto que empezaste con esto?
Como helicopterista del Gobierno, en 1992.
Es decir, que ya trabajabas cuando fue lo de De La Rúa, en el 2001...
Sí, ya trabajaba, pero cuando ocurrió ese episodio, justo estaba afuera del país, en una misión en Chipre. Lo viví como un argentino más, a la vuelta pude ver el cambio brusco que hubo, y cómo afectó al país, en especial a la familia. Uno la deja con una cara, y cuando vuelve se encuentra con otra.
¿Es difícil para la familia el tipo de trabajo que tenés?
Bastante, pero tratamos de remarla. Todo lo que hago, lo hago por mis hijos, vivo por y para ellos. No reniego, porque ésta es la vida que decidí tener. Este año no tuve viajes internacionales, pero ya el año que viene es muy probable que empiece con los vuelos de nuevo; mientras, procuro disfrutar con mi familia.
Dentro de los lugares a los que viajaste, ¿cuál fue el que más te impresionó?
Sin duda, Haití. Fue la primera misión de paz que hizo nuestro país ahí, para dar apoyo a los cascos azules y apoyo a la comunidad, brindando transporte de heridos y de medicamentos, y búsqueda de personas. Y había ciertos temores, todo lo nuevo asusta. Era la primera vez que iban las FFAA, y había que mantener el prestigio. Además, a mi me tocó seleccionar a las personas que iban a viajar. Allá no había nada, y lo tuvimos que llevar todo desde acá: la vestimenta, la comida, el agua; tuvimos que buscar donde guardar los helicópteros, donde conseguir el combustible. Por si fuera poco, era temporada de huracanes, creo que hacia poco había pasado el Jane, que dejó un saldo de mil muertos en Haití. Fue un desafío muy grande.
¿Y el viaje que más te gustó?
Cuando aterricé en la Antártida. No pude hacerlo como piloto de avión de transporte, como había imaginado siendo niño, sino como pasajero. Tal vez no lo cumplí en un cien por ciento, pero siento que lo cumplí en un doscientos por ciento. Una vez allá, pude pilotear en dos campañas de verano, para traslados internos. Era mi sueño como aviador, y tuve la suerte de poder cumplirlo, incluso más de lo que pretendía.
¿Tenés algún proyecto en mente, ya sea relacionado o no con tu trabajo?
No, en cuanto al trabajo, ya está bien encaminado. Gracias a las FFAA tuve la posibilidad de estar en varios lugares; y recién voy por la mitad de la carrera, todavía me quedan unos 20 años más, si el destino así lo quiere.
Existe cierto recelo alrededor de los militares, ¿cómo cargás con esto?
Qué te puedo decir de nosotros, los militares: como dice el nombre, somos uno entre miles (sonríe). Hablando en serio, existen muchos tabúes, que todos somos unos represores y asesinos, porque es lo que muestran los medios y la gente absorbe la realidad que le muestran ellos, por más distorsionada que sea. Es una estupidez meter a todos en una misma bolsa. Yo tenía seis años cuando fue el golpe, lo viví desde adentro, pero es algo totalmente ajeno a la decisión de mi profesión. En ningún momento busqué ser un militar, sino simplemente aviador. Sin embargo, siempre está quien te señala, que te mira mal. Los militares trabajamos para la gente, somos un instrumento del Estado. El Presidente es nuestro comandante en jefe, y estamos para cumplir sus órdenes. Igual, de a poco, las cosas van cambiando en el país, en todos los aspectos. Tengo fe que para bien.
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martes, 25 de marzo de 2008

Junto al campo

Este es el paisaje con el que me topé al salir de TEA:



Santa Fé y Agüero

Santa Fé y Laprida


Santa Fé y Pueyrredón

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