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martes, 28 de abril de 2009

Que no llamen más

Por algún motivo e inusual recurrencia, las vendedoras de tarjeta siempre -¡pero siempre!- llaman mientras duermo. Uso el blog para canalizar mi molestia: ¡¡ME tienen HARTA!!
Además, cuando llaman y piden por alguien, ese alguien no está y no importa que uno le diga a qué hora lo pueden encontrar porque llaman de vuelta al rato o llaman al día siguiente a la misma hora que ya, se supone, deberían saber que no está.
Lo peor de lo peor es volver a tu casa, revisar los mensajes y que a falta de dos haya tres mensajes del Banco Francés que te ofrece un espectacular beneficio (porque si no sos con quien quieren hablar, "no te pueden decir de qué trata").
La semana pasada, llamaron del Banco Francés un mínimo de cuatro veces por día. Esta semana, parece ser el turno del Banco Patagonia.
Digo no, ¿no se puede denunciar como acoso?
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jueves, 9 de abril de 2009

Canadá, una promesa para los inmigrantes



Contra la corriente, mientras los países desarrollados tienden a restringir cada vez más el ingreso de los inmigrantes, Canadá es el único integrante del G-7 que abre puertas donde el resto las cierra.

Lo más llamativo es que Canadá ocupa, dentro del mencionado G-7, el primer puesto en cuanto a calidad de vida. Por eso, vale aclarar que no es casual que la política inmigratoria canadiense esté institucionalizada desde el Estado.

En un principio, las preocupaciones centrales del gobierno eran la tasa de crecimiento negativa y el envejecimiento de la población. Pero, según explica el consultor de la Organización Internacional de las Migraciones y titular de la materia Sociología de las Poblaciones de la Universidad del Salvador, Jorge Gurrieri, dicho temor ya está superado.

“En Canadá, se logró revertir esta situación con la inmigración, a diferencia de Europa que ni siquiera se plantea los aportes migratorios para resolver el problema”, afirma.

Para Gurrieri, la principal diferencia entre Europa y Canadá al respecto radica en la visión sobre el inmigrante. “En Europa, la densidad de población es alta y el inmigrante es visto como mano de obra ocasional. En Canadá, en cambio, como la población es escasa, el inmigrante se toma como alguien que va a construir el país”, sostiene.

La cuestión cultural tampoco puede dejarse de lado. La historia de Canadá comenzó en el siglo diecisiete y de la mano de los primeros viajeros franceses e ingleses, por lo que lleva en la sangre la diversidad.

En suma, Canadá se torna más permeable a los inmigrantes y al pluralismo cultural que esto supone. “El concepto es que mantengas tu identidad, pero sos ciudadano canadiense”, asegura José Ignacio Porto, un ingeniero industrial argentino que vive en Toronto desde hace cinco años.

De acuerdo con las cifras oficiales, el 48 por ciento de la población de Toronto es inmigrante, ya sea de origen chino, árabe, africano o latinoamericano. Basta recorrer las calles de la ciudad para comprobarlo. “Acá hay de todo; en una cuadra, podés ver una iglesia al lado de una mezquita”, señala José.

Como los extranjeros residentes en Canadá superan los 6 millones, el Estado buscar reducir el posible conflicto social y étnico mediante políticas complementarias, como la asistencia escolar.


“Desde nuestro departamento, se ofrecen soportes financieros a los hijos de inmigrantes”, ejemplifica la vocera del Ministerio de Educación, Recreación y Deporte de Québec, Stéphanie Tremblay, quien también detalla que, a partir de septiembre, la educación pública es laica e incluye una materia en la que se enseñan todas las religiones para inculcar “la tolerancia al otro”.

Sin embargo, no todo es color de rosa para los inmigrantes. Sólo se permite la entrada legal a los jóvenes profesionales con buena salida laboral. Pero eso no implica que la inserción al mercado de trabajo esté garantizada. Gran parte de los títulos extranjeros se vuelven obsoletos. “No es fácil conseguir el primer empleo porque se exige experiencia canadiense; la que hayas tenido antes de llegar a Canadá no cuenta”, puntualiza José.

De todas formas, en un contexto donde las persianas están bajas para la mayoría de los inmigrantes, Canadá se transformó en el nuevo destino para hacer la América, consigna similar a aquella del siglo veinte, sólo que en una versión algo más actualizada.

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lunes, 6 de abril de 2009

Chau plástico

La campaña de la cadena de supermercados Jumbo y Disco para concientizar acerca del uso de bolsas de plástico es excelente, más allá de que se pisa con la ley sancionada en la Legislatura bonaerense el año pasado que prohibirá su utilización a partir de 2010. Es una buena forma de que la gente sea más cuidadosa con su basura en general y con lo no reciclable en particular.

Como buena persona que tira siempre su basura en el tacho, no dudé en comprarme la bolsa ecológica que se ofrece en Disco para reemplazar a las de polietileno, incluso aunque su precio me pareció un poco caro para tan buenas intenciones.

Ahora bien, creo que, por fuera de tanta publicidad, la gente de Disco debería como mínimo explicarle a sus cajeras, empecinadas en guardarme las cosas en las bolsas de plástico por más que tenga la ecológica en la mano, de qué trata toda la cuestión. (Sí, con esto me delato que -a veces, guarda- voy al super).

Paréntesis de lado, este verano en la playa pude comprobar una vez más la poca noción que tiene la gente acerca del impacto que tienen los residuos en la naturaleza. El mar no es CLIBA; la basura no desaparece por arte de magia. Más lastimoso fue cuando el año pasado, en las vacaciones de invierno, me topé con bolsas y botellas de plástico en medio de la selva de las Cataratas de Iguazú.

Como para que tengamos idea:

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jueves, 2 de abril de 2009


CARAVANA. Una multitud acompaña los restos del ex presidente Raúl Alfonsín del Congreso al cementerio de Recoleta. (DyN)
Fuente: Clarín
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miércoles, 1 de abril de 2009


Asunción de Raúl Alfonsin, 10 de diciembre de 1983
Fotografía: Silvo Zuccheri Sigue...

viernes, 13 de marzo de 2009

Quién dijo que faltan monedas

La escasez de monedas es algo corriente con lo que tuvimos que aprender a convivir. Por eso, me llamó la atención que, el otro día camino a TEA, viera tantos de esos preciados circulitos metálicos tirados en la calle.

La primera que vi era una de cinco centavos. Me sentí medio miserable y no la levanté, como quien está en el supermercado y no recibe el redondeo a favor y no dice nada porque "dale, ya fue, son 5 centavos".

En la cuadra siguiente, vi otra, pero de diez. Ahí se me cruzó por la cabeza que si no me alcanzaba para el bondi por 15 centavos lo iba a lamentar, pero tampoco la levanté.

Tres cuadras después, y no es chiste, vi una de ¡25! centavos. Parecía que el destino iba redoblando su apuesta para tentarme con las moneditas. Esta vez me agaché como todo una lady y me la guardé en el bolsillo.

Ahora, esto tira por tierra una teoría que había desarrollado cuando era chiquita. No se rían, pero cuando aún era una niña me vivía encontrando monedas en la calle y, como la más caradura, las levantaba, sin importar que se le hubieran caido a la chica de la parada del colectivo. La suerte se cortó con la crisis de 2001. Nunca más me encontré monedas hasta que empecé a salir con Gonza y él es testigo de esto.

Lo cierto es que pensé que, en los últimos tiempos, con los flacos que te piden una monedita y la escasez, más la crisis mundial (?), encontrar plata en el suelo era imposible. Pero se ve que no. Yo que ustedes miro en el piso cuando no les alcance para el colectivo, basta de filas en el banco.
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miércoles, 25 de febrero de 2009

Una ciudad que respira

En Arce y Jorge Newbery: "Aires Buenos Aires Cultura para respirar" Sigue...

viernes, 23 de enero de 2009

Corolario de vacaciones

La valija, o léase también bolso, que uno lleva con la ropa para las vacaciones está destinada a que no alcance sólo por tres remeras y un par de medias. En consecuencia, uno tiene dos opciones, volver a sacar todo y cambiar de bolso con el riesgo de que se desdoblen las prendas o empezar a comprimir la ropa a golpes y meter lo que falta a modo de bollito.

Como apéndice, si en las vacaciones uno aprovecha para comprar aún más cosas porque los negocios están de liquidación, a la hora de la vuelta el rearmado de la valija puede ser terrible. Casi siempre termina con un par de mochilas de mano de más y varias bolsitas con futuro a perderse por ahí.

Con esto, de más está decir que me fui a veranear. Salud.
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