viernes 23 de mayo de 2008

La ciudad se cubrió de celeste y blanco (y de hipocresía)


En estos días cercanos al 25 de Mayo, a muchos les agarra un sentimiento de patriotismo nacionalista argentino a morir que desaparece inocentemente -o no- el resto del año. Me incluyo un poquito, porque estuve hoy toda la mañana y tarde tratando conseguir una de esas famosas banderitas que los taxistas han de tener de colección. Tenía ganas de ponerla en la ventana de mi pieza.

Mientras esperaba el bondi a la salida de la facu, ya había visto varios autos que llevaban a los susodichos banderines. Pensé que había una fiebre de ¡Viva la Patria! y que estaban orgullosos de su país, hasta que -arriba del 15- vi que los regalaban en casi todas las esquinas de las avenidas. Así cualquiera. Son como los nenes chiquititos, que ven que regalan algo y se tiran sobre el promotor barra promotora.


Bueno, sí, yo también. De caradura, le pedí a la mina que estaba repartiendo si no me podía dar una banderita. Tuvo la intención, pero justo al bondi se le ocurrió arrancar en el medio. Ahí perdí la gran oportunidad.

Para acrecentar mi angustia, en medio de Juan B. Justo había un cadáver de bandera, toda hecha trapito, pobrecita. Y los autos le pasaban por encima como si nada. Incluso, había algunos que la pisaban con -a falta de uno- tres banderines pegados. Unos sinvergüenzas.

Al mediodía, caminé por Luis M. Campos, Olleros y Libertador, sin suerte. Había unos cuantos coches estacionados que habían dejado el palito con tela blanquiceleste (no se me ocurren sinónimos), pero no me animé a arrancarlos y salir corriendo.

Cerca de las tres, en viaje sobre el 29, vi a un grupo de cartoneros que llevaban algunas banderas en sus carros. Me golpeó un poco esa muestra de afecto hacia un país que los margina. Hay muchos que se pegan el símbolo patrio en la ventanilla o en el saco y piensan que con eso son ciudadanos ejemplares. La mayoría se olvida que además hay un país.

jueves 15 de mayo de 2008

Hacia un país cada vez más escindido

Las palabras "conciliadoras" del discurso de la presidenta Cristina Fernández, que dio ayer durante la asunción su esposo -el Néstor K- a la dirigencia del Partido Justicialista, se pierden en los hechos.

En el acto del PJ, la pelea entre los camioneros de la CGT y los integrantes de la OUCRA amenazó con dejar un saldo trágico. Las imágenes de violencia que circularon en los medios sugieren que afortundamente sólo hubo 14 heridos.

Los crecientes ataques a la prensa, encarnizados en el multimedio del Grupo Clarín, condenan las críticas -perniciosas o no- que se hacen al Gobierno. Lo que se muestra debe estar sujeto a lo que los K quieren mostrar, sino es una mentira. De esta manera, desvalorizan todo aquello no sea un elogio para ellos ¿Dónde queda la libertad de expresión?

El derecho a salir a manifestarse también se ve afectado. Las herramientas Luis D'Elia y Emilio Pérsico tienen el aval para desintegrar toda forma de protesta.

Pero la intimidación excede las marchas. Basta citar la agresión que recibió ayer el presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, por parte de un grupo de piqueteros. La figura de Miguens será cuestionable, pero como persona hay que respetarla ¿O acaso pensar distinto al Gobierno es motivo suficiente para ser acallada violentamente?

La Argentina siempre estuvo escindida en su historia: unitarios y federales, conservadores y radicales, peronistas y antiperonistas, ricos y pobres. Pero alimentar esas separaciones no es productivo, no es bueno ni es sano. La Argentina al fin y al cabo es una, y lo que le pasa a uno, afecta al conjunto.

Como todo, el conflicto con los productores del campo va a llegar a su fin. De una forma u otra, todo termina en algún momento. La cuestión pasa por cuáles van a ser las consecuencias políticas, sociales y económicas de esto. De un país cuya cúpula no concilia las divisiones sectoriales, sino que fomenta la sedición.

viernes 9 de mayo de 2008

El semillero de Sociales

No deja de llamar la atención gran cantidad de agrupaciones políticas que hay en la facultad de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que estudia las diversas formas del poder. Sin embargo, más de la mitad de sus estudiantes no milita. Podría parecer mentira, pero Sociales es una especie de bonsai de lo que sucede a escala nacional.

Para explicar esta paradoja entre el creciente número de asociaciones políticas y la decreciente involucración de los estudiantes, el secretario nacional de la Franja Morada, Gonzalo Condis, explica que así como después de la crisis de 2001 se produjo una atomización de los partidos políticos, las organizaciones estudiantiles de las facultades también se separaron y multiplicaron. Un ejemplo es el peronismo en la UBA: hay ocho grupos que responden a él pero son irreconciliables entre sí.

En la sede de Ramos Mejía, donde se cursa Ciencia Política y Comunicación Social, los miles de afiches, los pasillos más coloridos que el barrio de La Boca y el bombardeo de volantes hacen suponer que la militancia es fuerte. Los medios suelen mostrar las protestas que nacen de ese edificio, las clases al aire libre, los escraches en el Congreso. Pero puertas adentro, la realidad dista de ser así.

Para Bárbara Grabe, integrante de La Vallese, en la Facultad de Ciencias Sociales hay muchos más jóvenes movilizados que en otras universidades. Por su parte, Condis asegura que la participación estudiantil es pobre, más si se tiene en cuenta la relación académica de Sociales con la política.

Con el sinfín de agrupaciones estudiantiles, nadie puede negar que en las facultades está la semilla del futuro político del país. Pero es evidente que es la sociedad quien tiene que regar esa semilla. Caso contrario, se seguirá alimentando el apoliticismo.
(La nota es parte de un artículo hecho con Sol Romero, Florencia Di Niro y Solange Chávez)

martes 6 de mayo de 2008

S.O.S Parciales

Los estudiantes sabemos que no hay nada peor que los días previos a un parcial. Ese nudo en el cerebro que te deja cual ente y apenas reaccionás ante un chiste o una conversación, o una pisadita de gorda en el bondi.

Mañana rindo Teoría Política y Social I. El matete de cosas, más el "no llego", más los trabajos de TEA que dejé congelados (y son para el jueves); más la pila de dos metros de fotocopias de Derecho que ni toqué y tengo que estudiar para el martes; más la tarea de francés que no me acuerdo qué es ni cómo se hacía el plus-que-parfait; más el sumario para Política Nacional que hay que llamar al Congreso (cómo si me fueran a dar bola, encima); más todo lo que ya tengo para leer de Historia Argentina, y yo que festejaba que su parcial ya había pasado; todo esto la verdad que me está por volver loca.

De hecho, tengo la cabeza tan en "la UBA dgasdtafd crisis-crisis-vacaciones" que no se me ocurrió nada mejor que ponerlo en el blog. Y, aparte, confieso que no estoy leyendo el diario desde hace más de una semana. La radio me salva las papas. Bendita sea.

Le debía esta especie de meme a este señor.

6 cosas que me gustan:
-dormir hasta tarde (¿a quién no?)
-leer el diario (ja!)
-salir con mis amigas o mi gonza
-darmela de periodista
-los imprevistos
-escribir

6 cosas que no me gustan:
-definitivamente, los parciales (pero no me queda otra)
-el taladro a las 8 de la mañana (qué ganas de romper)
-la gente careta
-los creiditos
-la televisión basura
-la cara de marley
El que quiera hacer esto, que lo haga. A la única que voy a condenar es a mi gran colega teana María Sol de los Pancitos.

sábado 3 de mayo de 2008

¿Sabía usted que...

...hoy es mi cumpleaños?

domingo 27 de abril de 2008

¿Dónde está Wally?

Wally está en Canadá.



Para todos los que nacimos en la década del 80, uno de los pasatiempos que tuvimos en la infancia fue buscar a Wally. Pues bien, ahora pueden hacerlo pero en Google Earth.

Melanie Coles, estudiante de Arte y Diseño, creó un Wally gigante y lo puso sobre un techo de Vancouver para que la gente lo encuentre. La imagen tiene 15 metros de largo y fue hecha para su proyecto de graduación en el Instituto Emily Carr de la misma cuidad. Para este fin recurrió a la ayuda de amigos y además abrió un blog (Where On Earth Is Waldo?) donde publica el progreso de la construcción. En su último post, Melanie muy feliz, comenta que su trabajo fue aprobado y que, si bien, la presentación de los mismos se haría el 3 de mayo, su proyecto ya está dando vueltas en el mundo a través de internet.

Reconozco que ya pasé un rato largo frente a la compu buscando a Wally y no pude encontrarlo. A ver si alguien lo logra...

lunes 21 de abril de 2008

Mejor, mirá a los dos lados antes de cruzar

Después de idas y venidas, cambios de turnos y demás cuestiones, hoy fui a Roca a iniciar el trámite para sacar el registro (sí, recién ahora!). Quizás peque de boba por no saber cómo es todo esto. Pero igual voy a enumerar lo que fue este día.

Viaje en subte-premetro
El viaje en subte fue rápido, incluso me sobraba tiempo. Hasta que llegó el momento del premetro y su capacidad de hacer 20 cuadras en... media hora.

Una vez en Roca..
Finalizada la fila de unos 100 metros, pasé al mostrador y -papeleo mediante- fui a la primera puerta para que me saquen la foto, la firmita y la huella digital. Bien, todo muy lindo, a la segunda puerta: examen visual. No veía nada, adiviné los números. Yo no soy chicata, aunque uso anteojos para descansar la vista cuando leo. Esos números eran imposibles. Por favor. Puerta 3. Examen auditivo. Levante la mano según el lado que escuche el sonido. Escuché cuatro del lado derecho y después cuatro del izquierdo. No sé si era así de simplón, de ahorro de movimientos de mano o es que ahora también soy sorda.

El examen psicofísico
Puerta 4, hacer dibujitos ¿Sirve realmente de algo eso? Cuando entregué me preguntaron con quiénes vivía y ya. Capaz que estoy loca, psyco psyco, bugúgú y ellos no se dieron cuenta. A no ser que mis rombitos y curvas revelen el nivel psicótico de las personas..
Como sea, puerta 5. El físico propiamente dicho. Y dicho, pero no hecho. Entré al box y un gordito chicle del SAME me preguntó:
Gordito: ¿Casada o separada?
Yo: Em.. soltera
G: ¿Qué estudiás? (sí, otra vez)
Yo: Ciencias políticas y periodismo
G: ¿Y podés con las dos cosas?
Yo: Yyy.. ahí ando
G: ¿Vos querés salir en la tele?
Yo: Prefiero escribir.
G: Bueno, ya te podés ir.
¡¡¡Ese fue mi examen físico!!! Ahora resulta que también podía ser manca y tener una pata de palo.

Parte final
Entrega de papelerío, y por el mostrador amarillo te llaman y te dan el papel para que ya puedas rendir la prueba teórica. 15 minutos después de esperar y con unas 20 personas apiñadas alrededor del bendito mostrador amarillo, una mina pinta profesora de educación física que echaron por ser cruel con sus alumnas gritó mi apellido: "Uuuuuh, mirá ésta.. ¿dónde está la nenita ésta? Agustinita, entrega de menores ¡DE MENORES! Agustinita, ¿viniste acompañada de tu mamita?". Mi cara de orto y mi "acá, yo" bien amargo no alcanzaron para demostrar las ganas que tenía de patearle la cabeza a esa mujer.

De ahí me fui a rendir el teórico. Cinco minutos y ya estás, pero en un par mandé fruta y no sé si en la bocacalle se puede adelantar o no. Soy un peligro al volante. Terminé y me volví a mi casita. Y vivieron todos felices y comieron perdices ¿Fin? No, tengo que volver para dar el práctico... Por cierto, Macri, ¿qué esperás para sacar los carteles de Actitud Buenos Aires?

viernes 18 de abril de 2008

BAFICI: una de cortos y otra de franceses que cantan

Mi vida en estos últimos días fue facultad-BAFICI-facultad. Que no les extrañe, entonces, que vuelva a escribir sobre el festival de cine independiente.

El miércoles fui a ver la muestra de cortos argentinos, que se dio a sala llena y con la presencia de los actores y directores de los cortometrajes. Eso incluye a Celeste Cid, quien hizo el guión y dirigió una de las piezas más poéticas: Limbo. También fueron presentados otras seis cortos, que se caracterizaron por su simplicidad argumentativa, pero que eran -a su vez- complejos si se los miraba más entrelíneas. Ellos son La distancia entre las cosas, de Nicolás Zukerfeld, que transcurre en la esquina de Santa Fe y Scalabrini Ortiz; Feliz cumpleaños, de Matías Zanotto, una forma sutil de mostrar la soledad infantil; Invitados, de Francisco Pedemonte; Los mudos, de Pablo Chernov; Pablo y Victoria, de Tomás Binder; y Sorry, una especia de clip musical, de Gustavo Galuppo.


En general, me gustaron, pero -veáse como apostillas- me hubieran gustado más si no hubiese tenido a mi lado a un viejo olor a chivo que se dormía a cada rato, ni al zoológico de nenes actores con sus papis y amigos a los gritos cada vez que entraban en escena.

El viernes, fue el turno de La France, una película sobre un grupo de soldados de la Primera Guerra Mundial, a los que se les une una mujer disfrazada de hombre dispuesta a hacer lo que sea para encontrar a su esposo, al frente de otro pelotón. La perlita de La France es que estos soldados no son soldados comunes y corrientes, sino que -instrumentos improvisados mediante- entonan canciones pop, alegres y melancólicas al mismo tiempo. El film dirigido por el francés Serge Bozon es de los favoritos del festival.


La función del viernes tuvo como sorpresa la presencia de Bozon que respondió inquietudes del público. Pero la mayoría de las preguntas terminaron siendo elogios de viejas paquetas. Al lado mío justo tenía a dos viejas no solo paquetas sino que encima se dedicaron a: 1. babearse por el director y gritarle "sos hermoso" en francés 2. decir que la actriz era fea 3. decir que la actriz actuaba estupenda y maravillosamente, qué bien la eligió este lindo no me acuerdo el nombre, pero es perfecta para el papel 4. criticar a estudiantes de cine que visten ridículo 5. hablar durante toda la película.

Igual, tanto la muestra de cortos como La France me gustaron muchísimo, pero el domingo termina el BAFICI y me alegra, porque mi vida volverá a ser facultad-tiempo libre-facultad.

martes 15 de abril de 2008

BAFICI: Superman, Batichica y el director punk

El director de cine, David Markey, presentó su nueva película The Reinactors, el viernes pasado en una conferencia de prensa realizada dentro del marco de actividades del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).

The Reinactors muestra la vida de las personas que se esconden detrás de los disfraces de Marilyn Monroe, Superman, Batman o Jack Sparrow; esa especie de "cultura de celebridades" compuesta por actores que llegaron a Hollywood con el sueño de convertirse famosos y sólo consiguieron calzarse la máscara de sus ídolos, o bien de aquel personaje que pudieran imitar, y sacarse fotos con traúsentes en los alrededores del Teatro Chino de esa ciudad.

La idea surgió cuando Markey vio en las noticias que un hombre vestido como Freddy Krueger había sido detenido por apuñalar a una persona. "Me causó gracia que los personajes cobraran vida y anduvieran atacando a la gente", afirmó.


El cineasta es un referente de las películas punk. Entre sus largometrajes figuran The Slog Movie y 1991 The Year Punk Broke, que incluye recitales de Nirvana y Sonic Youth. De hecho, para Markey, The Reinactors también entra en esta categoría: "En cierto sentido, los protagonistas toman a esos personajes y los hacen propios; sufren de delirios de grandeza, porque están convencidos de que algún día van a triunfar. Toda esa situación es muy punk y calza con el do it yourself", explica. Además, la charla se tituló We got power! en referencia a la productora de Markey y en honor al lema punk.


Para más información acerca de The Reinactors, lean el artículo "La calle de las futuras estrellas", escrito por Flor.

sábado 12 de abril de 2008

BAFICI: Al llegar las cartas de mamá

Intriga es quizás la mejor forma de describir a La Cifra Impar (1961), la película dirigida por Manuel Antín -basada en el cuento Las Cartas de Mamá, de Julio Cortázar- y que forma parte de la 10° edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).

Cuando muere Nico (Sergio Renán), Laura (María Rosa Gallo) y Luis (Lautaro Murúa) tienen la oportunidad de reencauzar sus vidas juntos, lejos de las presiones familiares. Pero las cartas de mamá (Milagros de la Vega) siempre llegan para transportar a Luis al caserón de Flores, donde vivía con su fallecido hermano y del que huyó para evitar los recuerdos.


Una simple línea escrita por el puño de mamá define el rumbo de la historia: “Esta mañana Nico preguntó por ustedes”. A partir de ahí, se construye un juego sutil que entrelaza el pasado con el presente, un ida y vuelta constante entre Buenos Aires y París, los dos escenarios en que trascurre la película.

El desenlace no es predecible, pero desde el principio uno cree saber que es lo va a venir. Y el final, abierto, respeta el estilo de Cortázar, en el que no todo está dicho y, sin embargo, todo cierra perfectamente.

Para coronar esta pieza de culto del cine nacional, la música teje el clima de drama y orienta las sensaciones del espectador. El piano es la circunstancia. El violín marca el clímax. El silencio es lo que queda después.

Aquellas personas que se dicen amantes del cine argentino de antaño no pueden perderse esta magistral obra ni su gran cantidad de interpretaciones posibles.

viernes 11 de abril de 2008

Digamosle NO a la censura

Salí hoy de la facu a las 10 y, mientras bajaba las escaleras -rápido, desde luego, uno quiere volver a casa-, llegué a leer un afiche que decía "Sí al Observatorio de Medios, digamosle NO a la desinformación".

Ahora, no sé que pensarán ustedes, pero creo que hoy en día hablar de desinformación es tan relativo como hablar de objetividad en los medios. De más está aclarar que, por lo general, aquello que no aparece en la tele o en los diarios, casi que no existe para la mayoría de la gente. Y por supuesto que está mal, que es horrible y que hay muchas cosas que los medios callan.

Pero, a la vez, con la tecnología, internet -que permite el acceso a los blogs como forma alternativa de informarse o ponerse en contacto directo con los testimonios de personas de todas partes del país y del mundo- y la gran cantidad de canales de noticias y diarios que hay, el que actualmente está desinformado es porque no quiere ver las cosas o no le interesan.

Yo tampoco estoy de acuerdo con el monopolio de los grandes multimedios de la información. En cierta forma, constituyen un modo de censura implícito. Pero que la Presidenta -alias la Cristi- quiera controlar los contenidos de los medios, me parece una forma de censura mucho mayor, explícita y realmente temible.

martes 8 de abril de 2008

BAFICI: Para los amantes del cine

Desde hoy -y hasta el 20 de abril- se estará realizando la 10° edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).

Nunca participé de este evento, pero como en TEA tenemos una materia que se llama Espectáculos, el profesor nos está haciendo vivir más o menos en el Abasto, la sede principal del BAFICI.



Para los estudiantes, llevando libreta universitaria o certificado de alumno regular, sale cuatro pesos. Por ende, aproveché lo barato y ya me saqué entrada para unas cuantas películas. Pronto habrá notas y reseñas en el blog.

sábado 5 de abril de 2008

Caer demasiado bajo

Hace un par de días vi en la tele una propaganda de la Presidencia de la Nación, en la que -literalmente- le daban con un palo al campo. Traté de buscarla en Youtube sin éxito, y hoy, finalmente la encontré en El Cronista Comercial.

Al igual que en los discursos de Cristina sobre el campo, el spot presenta ciertos errores. El más grave de todos, cuando el locutor habla de maíz, aparece el dibujo de una espiga de trigo.

Para ver el polémico video, junto con la nota, hagan click aquí.
No sé ustedes, pero me parece que todo esto ya es ser cizañeros.

martes 1 de abril de 2008

Los colores de la marcha

Las inmediaciones de la Plaza de Mayo ya anuncian el paisaje. Micros estacionados a lo largo y a lo ancho de las avenidas. Gente sentada en las veredas. Las calles, cubiertas de papeles. Sí a las retenciones. No a la oligarquía del campo. En apoyo de la Presidenta.

El clima, cuanto más cerca, más denso. Personas que salen de sus oficinas desfilan para un lado, mientras que una gran mayoría se acerca a la Casa Rosada.


Ya, enfrente de la Catedral, entre el millar de banderas y bombos, la gente -el pueblo- espera con ansías el discurso. El público va desde integrantes de diversos sindicatos, como Luz y Fuerza y los camioneros de Hugo Moyano, hasta turistas curiosos: "Vinimos para ver qué pasa en esta marcha, en Estados Unidos no hay cosas así", asegura una joven estudiante en un claro español. Un nene la empuja sin querer; corre hacia los de bandera verde. Ahí está su mamá, que no es la única. Está lleno de mujeres con cochecitos.

Los de bandera verde no saben por qué están ahí. No tienen ni idea a qué se debe la protesta, ni a qué agrupación responden. "Me prometieron que me iban a dar mercaderías", afirma Rosalía, que fue con sus nietos, un tanto avergonzada.

Hace silencio. El ruido de los tambores se detiene. Los parlantes y los presentes empiezan a entonar el Himno nacional. La V de la victoria está en cuanta mano se pueda distinguir entre la multitud. Los bombos vuelven al repique con el coro: "Oh, juremos con gloria morir".


Al lado de Rosalía, hay una señora mayor vestida de gaucho, que lleva un cartel. "Les sobra soja, les falta conciencia social", dice la inscripción. Ella sostiene que no forma parte de ninguna agrupación política, ni de ningún movimiento social. "Estoy acá para apoyar al Gobierno, nosotros lo votamos y lo vamos a ayudar para que siga", aclara.

Empiezan a tronar las palabras de Cristina. Algunos se quedan, y otros -con misión cumplida- se van. Los aplausos y vitores acompañan a todas las frases fuertes que pronuncia la Presidenta. El cielo, mientras tanto, amenaza con ahuyentar al público que la escucha. Veinte minutos después, cuando termina de hablar, sus seguidores abandonan la Plaza del mismo modo en que llegaron.

viernes 28 de marzo de 2008

Vuelo presidencial

Él prefiere no revelar su nombre por una cuestión de seguridad. Digamos que es él, simplemente él. Pongámosle Luis, José. No importa, pero él es Mayor de las Fuerzas Armadas, y desempeña además un papel administrativo dentro de las mismas, como Jefe de Personal. Se recibió de piloto de la Escuela de Aviación Militar, en Córdoba, y tiene a su cargo, actualmente, el traslado de diversas personas pertenecientes al Gobierno. Además, voló alrededor del mundo, en diferentes misiones.
“Desde chico tenía el sueño de volar- cuenta-. A los doce años hablando con mi papá, decidí anotarme en el Liceo Aeronáutico de Rosario, que era una de las mejores secundarias en esa rama. Él buscaba que tuviera una educación con disciplina, y a mi interesaba la aviación. Nosotros vivíamos en Buenos Aires, y nos tuvimos que mudar; fue el primer sacrificio que tuvimos que hacer, ya desde pequeño, por esto que se transformaría en mi vocación.
Cuando terminé el secundario, me fui para Córdoba, a la Escuela de Aviación Militar, que es la escuela de oficiales de las FFAA. Cuatro años después, me recibía con el grado de alférez. En la misma escuela, hice un curso de dos años, obteniendo el título de aviador militar.”
Entonces lograste lo que querías, ser un piloto. ¿Sentís que en parte cumpliste tu objetivo de alguna forma, o todavía aspirás a más?
No, a decir verdad, siento que no solo cumplí mi objetivo, sino que además recibí más de lo que esperaba. Uno ve el árbol pero este te tapa el bosque, y a pesar de todos los sacrificios, tanto para mí como para mi familia, las cosas se fueron abriendo de a poco. La época ayudó también, porque no había muchos pilotos. Y sinceramente, nunca imaginé que llegaría a este punto, de conocer lugares y personas de todas partes del mundo, vivir dos años Chipre, ir a Haití, la Antártida.
¿A qué personalidades trasladaste?
Y... (piensa) traslade de presidentes para abajo: al ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner, a ministros, secretarios, gobernadores. Internacionales, llevé a la representante estadounidense en las Naciones Unidas recientemente, y a Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, que es tan importante como llevar a un presidente republicano.
¿Hace cuánto que empezaste con esto?
Como helicopterista del Gobierno, en 1992.
Es decir, que ya trabajabas cuando fue lo de De La Rúa, en el 2001...
Sí, ya trabajaba, pero cuando ocurrió ese episodio, justo estaba afuera del país, en una misión en Chipre. Lo viví como un argentino más, a la vuelta pude ver el cambio brusco que hubo, y cómo afectó al país, en especial a la familia. Uno la deja con una cara, y cuando vuelve se encuentra con otra.
¿Es difícil para la familia el tipo de trabajo que tenés?
Bastante, pero tratamos de remarla. Todo lo que hago, lo hago por mis hijos, vivo por y para ellos. No reniego, porque ésta es la vida que decidí tener. Este año no tuve viajes internacionales, pero ya el año que viene es muy probable que empiece con los vuelos de nuevo; mientras, procuro disfrutar con mi familia.
Dentro de los lugares a los que viajaste, ¿cuál fue el que más te impresionó?
Sin duda, Haití. Fue la primera misión de paz que hizo nuestro país ahí, para dar apoyo a los cascos azules y apoyo a la comunidad, brindando transporte de heridos y de medicamentos, y búsqueda de personas. Y había ciertos temores, todo lo nuevo asusta. Era la primera vez que iban las FFAA, y había que mantener el prestigio. Además, a mi me tocó seleccionar a las personas que iban a viajar. Allá no había nada, y lo tuvimos que llevar todo desde acá: la vestimenta, la comida, el agua; tuvimos que buscar donde guardar los helicópteros, donde conseguir el combustible. Por si fuera poco, era temporada de huracanes, creo que hacia poco había pasado el Jane, que dejó un saldo de mil muertos en Haití. Fue un desafío muy grande.
¿Y el viaje que más te gustó?
Cuando aterricé en la Antártida. No pude hacerlo como piloto de avión de transporte, como había imaginado siendo niño, sino como pasajero. Tal vez no lo cumplí en un cien por ciento, pero siento que lo cumplí en un doscientos por ciento. Una vez allá, pude pilotear en dos campañas de verano, para traslados internos. Era mi sueño como aviador, y tuve la suerte de poder cumplirlo, incluso más de lo que pretendía.
¿Tenés algún proyecto en mente, ya sea relacionado o no con tu trabajo?
No, en cuanto al trabajo, ya está bien encaminado. Gracias a las FFAA tuve la posibilidad de estar en varios lugares; y recién voy por la mitad de la carrera, todavía me quedan unos 20 años más, si el destino así lo quiere.
Existe cierto recelo alrededor de los militares, ¿cómo cargás con esto?
Qué te puedo decir de nosotros, los militares: como dice el nombre, somos uno entre miles (sonríe). Hablando en serio, existen muchos tabúes, que todos somos unos represores y asesinos, porque es lo que muestran los medios y la gente absorbe la realidad que le muestran ellos, por más distorsionada que sea. Es una estupidez meter a todos en una misma bolsa. Yo tenía seis años cuando fue el golpe, lo viví desde adentro, pero es algo totalmente ajeno a la decisión de mi profesión. En ningún momento busqué ser un militar, sino simplemente aviador. Sin embargo, siempre está quien te señala, que te mira mal. Los militares trabajamos para la gente, somos un instrumento del Estado. El Presidente es nuestro comandante en jefe, y estamos para cumplir sus órdenes. Igual, de a poco, las cosas van cambiando en el país, en todos los aspectos. Tengo fe que para bien.