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jueves, 9 de agosto de 2007

Un café con mucho más que historia

Opacado, o quizás escondido por la multitud del estresante centro porteño, se vuelve difícil encontrarlo entre tanto tumulto. Sin embargo, si se mira dos veces, ahí está. El café London City. En la esquina de Avenida de Mayo y Perú.
Inaugurado el 28 de septiembre de 1954, recibió su nombre por las dos grandes tiendas inglesas que a principios del siglo XX se ubicaban en ese cruce de calles: A la ciudad de Londres y Gath&Chávez. Desde entonces estuvo vinculada con hechos culturales y actividades políticas, lo que le valió la distinción como “café notable” por parte la Comisión de Protección y Promoción de los Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables de la Ciudad de Buenos Aires, junto con su antigüedad, su diseño arquitectónico y el aprecio se ganó en la sociedad.
Al igual que muchas otras confiterías como el Café Tortoni o Los Inmortales, en las décadas de 1950 y de 1960 fueron varios los artistas, poetas y escritores que pasaron por la London. De hecho, fue ahí donde el todavía desconocido Julio Cortázar escribió, y también situó, gran parte de su primera novela Los Premios, publicada en 1960. Las paredes de la London City muestran con orgullo esta anécdota, con un retrato de Cortázar y los fragmentos del libro donde se menciona la cafetería.
No obstante, fueron y son más los hombres vinculados a la política quienes frecuentan este café. A una cuadra del edificio del Concejo Deliberante y al lado del Palacio Municipal, donde funcionan la Legislatura y la Jefatura de Gobierno respectivamente, la London City se volvió el lugar de reunión predilecto para aquellos funcionarios que desean ser vistos. Y en efecto, hoy en día cuando se entra en la confitería, lo primero con que uno se topa es una gran mayoría de personas de traje y corbata. Luego se puede ver algún que otro turista o alguien de paso. Tampoco es extraño que la gente que anda por la calle mire hacia adentro, a través de la vitrina, en búsqueda de algún compañero de trabajo.
Netamente tradicional, en sus inicios la London City tenía tres de las típicas barras con forma de herradura con butacas alrededor, donde el mozo se colocaba en el medio y servía el café. En el resto del salón, se extendía un mostrador largo acompañado de mesas ratonas y sillones de cuero. Actualmente, luego de un par de remodelaciones, el aspecto de la sala no difiere de cualquier otra cafetería común. Los recortes de diario que rememoran sus 50 años y las fotografías de la añeja Avenida de Mayo son los principales encargados de transmitir la historia del lugar.
E historia es justamente lo que no le falta a la London City. Aunque esté un poco disimulada incluso en el mismo local, quien quiera verla, la puede encontrar. Tal como puede descubrir a este café opacado, o quizás escondido en medio del corazón de la ciudad.

3 comentarios:

Gonza dijo...

si vamos un día al café London yo sí se qué pedirías.
te amo mucho =)

CALLESINLEY dijo...

Agus ni te cuento del Tortoni a unas cuadras de La London.
Cuando quieras vamos a descubrir las historias maravillosas de ese cafe, ademas me tengo que comprar mi tacita.
Callesinley

tiacosas (opinadora gastronómica) dijo...

Aguante El Gato Negro en la av. Corrientes. Un lugar con mucha mística.
Cuando pase por el London (sin estar arriba del colectivo), me tomo un te y lo conozco...